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Vacaciones en casa | 30-03-2016

Y si el mejor destino de vacaciones fuera su propia ciudad? Quedarse en casa no tiene por qué ser el último recurso. La felicidad también puede encontrarse en el hotel de la esquina o en esa actividad que le llevará a ver con otros ojos su entorno cercano. Descubrirá que es factible romper la rutina y desconectar sin necesidad de viajar a un lugar exótico. Además, ¡es tendencia! Como suele ocurrir, la corriente parte de una necesidad –los recortes impuestos por la crisis económica–, y el mundo anglosajón ha dado con la palabra idónea para desacomplejar a sus adeptos y convertirlos incluso en vanguardia: Staycation, contracción de stay (quedarse) y vacation (vacaciones). Los norteamericanos empezaron a practicarlo a partir del 2008, a raíz del crac bursátil, pero una vez superada la peor fase de turbulencias se ha mantenido como consecuencia de un cambio de mentalidad de los consumidores. Por un lado, las restricciones les han vuelto más juiciosos, y por otro, la oferta ha evolucionado de forma que la propia ciudad se transforma en una experiencia vacacional atractiva. A este lado del Atlántico, el fenómeno ha tardado más en llegar, y en España ha experimentado un fuerte auge en los últimos dos años. “Aquí es muy reciente, viene favorecido por la aparición de multitud de propuestas on line, desde un pack para pasar un fin de semana en un spa de la zona hasta los bonos de prepago que incluyen una actividad –cata de vinos, sesión de yoga en una terraza con vistas, ruta urbana...– junto con la noche de hotel”, constata Sanda Canudas, consultora de viajes y experta en tendencias de turismo. En su opinión, “la oferta ha generado la demanda”. Pero hay más factores. Además de mantener a raya la cartera, confluye otro elemento: la seguridad. “El terrorismo ha retraído a la gente, que prefiere no arriesgarse a realizar determinados recorridos de media distancia”, razona Canudas. Pone como ejemplo Marruecos. “Psicológicamente, hay la creencia de que por ser un país árabe hay más peligro. La gente se siente más protegida cerca de casa” comenta la experta, que, por ahora, no cree que este temor se haya extendido en Europa a raíz de los atentados del pasado mes de noviembre en París. “Se siguen percibiendo como algo muy excepcional, aunque esta sensación puede cambiar si la excepción se va repitiendo”, previene. Los planetas están, pues, en línea para que el ciudadano sea receptivo a las propuestas de turismo casero. Canudas no duda de que se trata de un nicho de mercado con mucho recorrido por delante. “Puede haber un parón, pero no habrá marcha atrás”, sentencia. Así lo han visto un buen número de establecimientos turísticos. “Queremos acercar los hoteles a los ciudadanos, poner a su alcance una oferta cultural y de ocio que no estaba siendo aprovechada”, afirma Manuel Baena, director de comunicación y marketing del Gremi d’Hotels de Barcelona. En este contexto se enmarcan acciones como la campaña Anem d’Hotels, que comenzó con la semana de las terrazas, durante la cual estos espacios proponen desde música en directo hasta degustaciones gastronómicas. La propuesta ha tenido una buena aceptación, pasando de los 10.000 clientes de la primera edición, hace cinco años, a 30.000 en el 2015. “El objetivo es incorporar nuestros locales a la vida cotidiana de la gente” resume Baena, que pone de ejemplo a Nueva York y Londres, donde es habitual ir a tomar una copa después del trabajo al bar de un hotel. “El botones, la puerta giratoria o la recepción no deben ser un freno”, subraya. En la cadena Praktik, el clásico lobby ha desaparecido y la recepción está casi camuflada. “Hemos querido romper esa barrera para que tanto los clientes como los ciudadanos se encuentren a gusto”, argumenta Anna Fuertes, directora de marketing del grupo, que también tiene un establecimiento en Madrid. Por segundo año consecutivo, en diciembre pasado participó en una campaña, limitada a un puñado de plazas, que ofrecía una noche y una actividad a 10 euros para incentivar a los ciudadanos. En algunas ciudades europeas, cada vez más hoteles se dirigen a este tipo de clientes, a los que venden a precio de saldo las habitaciones que a última hora de la tarde quedan sin reservar. ¿El perfil del usuario local? “En general son personas a partir de los 30 años, dinámicas, que disfrutan con un servicio de calidad y les gusta tener nuevas experiencias”, concreta Baena. Canudas apunta al aumento de las personas que viven solas, los llamados singles, como un sector especialmente proclive. “Es una forma de socializarse”, señala en referencia a actividades que van de tomar un vermut en un barco a hacer trekking en Montjuïc. El abanico se extiende también a las familias, con propuestas que incluyen actividades o espacios adaptados a los niños. Se trata de iniciativas privadas, de las que el Ayuntamiento se mantiene al margen, según fuentes de la concejalía de Turismo de Barcelona. En París, en cambio, el gobierno local se implica en la tendencia. Una vez al mes, los patinadores toman la ciudad en una popular ruta nocturna escoltada por la policía municipal. Según Canudas, las posibilidades para “romper la rutina” y “redescubrir la propia ciudad” son mayores cuanto más internacional sea su perfil turístico. “Las ciudades logísticamente más preparadas para este tipo de consumidor local son las que tienen un nivel de visitantes extranjeros más elevado”, concluye.


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