PRESS

We keep everything people say about us. Thank you!

Book Now
« Go back | Go to the original content »

Baluard abre sede en el centro de Barcelona | 26-06-2015

La ciudad condal -y alrededores- tienen mayor cultura gastronómica que la capital. Igual sucede con el pan. Comprar buen pan en Madrid era una quimera (hasta la llegada de Panic), no así ocurre en Barcelona donde existen grandes templos del pan. Uno de ellos es Baluard, sin lugar a dudas. En el barrio de la Barceloneta, Anna Bellsolà inició su sueño: abrir una panadería. Hoy su sueño no sólo es realidad sino que empieza a expandirse. En enero de 2013 estuve en una ponencia del Gastrofestival que se llamaba: “Pan, pan” y una de las ponentes invitadas era ella. Me sorprendió oírla hablar con ese entusiasmo del pan, de sus recuerdos de vida e infancia ligados al mismo y de cómo terminó dedicándose a esto porque no concebía una vida alejada de las harinas entre las que se había criado. Con cara angelical, explicaba que era la tercera generación de una familia de panaderos. Su padre fundó la empresa que lleva su apellido y en la que trabajó y los recuerdos con sus abuelos son siempre con olor a pan recién hecho, a cereal, a harina. Esto hizo que conociera el oficio, que supiera que quería ser panadera pero volviendo a las antiguas costumbres, horno de leña incluido. Entre risas contaba la incredulidad con la que los vecinos del barrio marinero, donde decidió montar su propia panadería, veían como se construía el horno giratorio de leña, piedra a piedra. Confesaba que, ciertamente, hasta ella empezó a dudar cuando, una vez instalado el horno, tardó en secarse casi un mes. Tras muchos intentos para adquirir pericia, Barluard abrió sus puertas en la Barceloneta el 10 de julio de de 2007 y desde entonces, vecinos y llegados de todas partes de la geografía, entre las que me incluyo, hacen cola pacientemente para poder llevarse alguna de las reliquias que ofrece ese horno de leña, de los que ya apenas existen. Hoy, casi 7 años después, Baluard se ha consolidado como una eminencia del pan así que vengo a contarles que Anna ha instalado un nuevo horno de leña en el centro de Barcelona. Este nuevo enclave está ¡en el interior de un hotel! El buen pan empieza a expandirse y eso es siempre motivo de júbilo. Tras recorrer todo el mostrador en forma de pasillo se llega a los ascensores que dan acceso a las plantas superiores del hotel y al fondo una especie de salón lleno de sillas y mesas de madera deja a la vista el obrador. Sin duda, no hay mejor seña de identidad para las panaderías artesanales que permitir a su público que pueda observar el espectáculo de la creación del pan. Del horno salen los panes directo al mostrador donde se observan tostados, aromáticos y apilados con esmero, buscando dueño. En su web explican todos los tipos de pan que, en la actualidad, se pueden encontrar en Baluard (tanto en la sede de la Barceloneta como en la nueva sede) También tienen a disposición de su clientela repostería de calidad, de la que huele a mantequilla y sabe a gloria bendita. Como no sólo de pan vive el hombre, se pueden comprar exquisitos postres incluso algunos sándwiches preparados en el día. No sé si el secreto de todas sus creaciones radica en la harina o en la formación que adquirió Anna en sus distintos viajes por Europa en los que trabajó en obradores como una más, con incansables jornadas y horarios que no entienden de posibilidad de conciliar la vida laboral y la personal. O quizá sean sus incansables paseos por París de la mano de su padre para buscar la mejor Baguette siguiendo la guía de L. Kaplan -conocido como Monsieur Baguette-, qui lo sa. SONY DSCQuizá sea su paciencia o su tesón, ese saber hacer que se hereda pero que también hay que alimentar y formar. Nadie lo sabe, el caso es que esta catalana ha puesto de acuerdo a propios y ajenos que hacen cola y se desplazan hasta la Barceloneta para poder comer con buen pan encima de la mesa y que, desde el 22 de abril de este año, pueden disfrutar de estas preparaciones en el centro neurálgico de Barcelona. Merece -y mucho- la pena pasearse entre hogazas de pan Pagès, o llevarse pan de molde de verdad para hacer bocadillos a los que más se quiere en casa. Además, ver cómo camiones de leña descargan a plena luz del día en una paralela a la Diagonal tiene algo de embriagador, de esperanzador. 1 Por último, y a modo de chismorreo, les contaré que el logo de la panadería que ven en el renglón anterior está creado con una foto de la abuela de Anna, la primera en la familia en vender pan.


« Go back | Go to the original content »

You will always find us in the city centre

We use our own and third-party cookies to improve our services and show you advertising related to your preferences by analyzing your browsing habits. If you go on surfing, we will consider you accepting its use. You can change the settings or get more information here.
Close
Imagen
X